La actual dinámica de desarrollo urbanístico en nuestro Ayuntamiento nos va a llevar, a medio plazo, a una bipolarización: por un lado, el actual casco urbano de Miño, con la estructura de un pueblo que se ha desarrollado a lo largo de una vía (N-651), carente de un espacio público de referencia, de una plaza y su correspondiente entorno comercial y de servicios, y que, en la actualidad, está experimentando un notable crecimiento urbanístico.
Por otro lado, las actuaciones de FADESA en las parroquias de Perbes y Villanueva está creando un desarrollo urbanístico en esta zona, no sólo por dicha actuación en sí, si no por las expectativas de crecimiento, a corto y medio plazo, que se están generndo en torno a esta actuación; es decir, en un futuro muy próximo nos vamos a encontrar con dos pueblo: el Miño actual, incrementado con nuevos edificios y viviendas, y la zona de Perbes y Villanueva, con modernas urbanizaciones dotadas de amplios espacios para el ocio y esparcimiento.
¿Cómo lograr la integración de estos dos polos? La solución es el desarrollo del Piñeiro. Su estratégica situación hace de este espacio urbanizable ese imprescindible elemento integrador. Pero además, es importante tener claro que el Piñeiro no puede ni debe ser una simple “ciudad dormitorio”, tiene que ser un espacio no sólo con vida propia sino que atraiga también a otras personas ajenas a la urbanización; una amplia y atractiva plaza pública con edificios emblemáticos, con una dinámica zona comercial, con modernos y acogedores restaurantes y cafeterías dotados de cómodas terrazas que “inviten” a estar en la calle, con hoteles y espacios lúdicos... en definitiva, una ciudad nueva y atractiva no sólo para vivir en ella, sino para visitarla y disfrutarla, para “estar” en ella.